Es natural sentirnos inquietos ante las novedades que la vida nos plantea, sin embargo, la manera en la que enfocamos nuestra atención puede ser fuente de equilibrio o de desequilibrio en nuestras vidas. Si la enfocamos en aquello que para nosotros es incómodo o desagradable, aquello que son «las tempestades de la vida», nos llenaremos de tensión y perderemos nuestro equilibrio personal.

No obstante, si somos dueños de nuestra atención y decidimos enfocarla en lo que para nosotros es lo más importante, mantendremos una mente clara y centrada cuando todos los demás la pierdan.

Por eso es tan importante entrenarse, ejercitarse en la capacidad de mantener la atención centrada.

Por eso hay que apartarse de ciertas compañías, de esas personas que son como agujeros negros, que merman nuestra energía, nuestra eficiencia y nuestra salud. Son personas que parece que sólo disfrutan recordándonos de manera continua todo lo que está mal en el mundo, todo lo que es imposible de alcanzar y todo lo que hay de defectuoso en nosotros o en los otros. Si les prestamos atención, acabaremos viendo la realidad como ellos. Tal vez sea lo que buscan para sentir que controlan otras vidas, mas no creo que sea lo que a nosotros, en el ejercicio de nuestra libertad, más nos interese elegir.

Tomado del libro Reinventarse, tu segunda oportunidad – del Dr. Mario Alonso Puig

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